UN ACCIDENTE NO SIEMPRE ES UN ACCIDENTE...Conducir alcoholizado...NO ES UN ACCIDENTE...Violar la prioridad de paso peatonal...NO ES UN ACCIDENTE...Superar la velocidad permitida...NO ES UN ACCIDENTE...Violar la luz roja....NO ES UN ACCIDENTE...Burlar las leyes de tránsito...NO ES UN ACCIDENTE...Un accidente CASI NUNCA es un accidente...


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Nuestra Asociación tiene como objetivo realizar acciones con prácticas sustentables que reduzcan la inseguridad vial y las violencias conexas a ella. Queremos motivar la toma de conciencia ciudadana e impulsar una agenda de prioridades en los órganos de decisión pública.

viernes, 30 de marzo de 2018

ACUSAR CON LA FIGURA DE CONDUCTA TEMERARIA A LOS VIOLENTOS VIALES

Por qué necesitamos un nuevo paradigma penal para sancionar a los violentos viales. (enlace a nota de Télam)


El año pasado propusimos la figura de conducción temeraria. Aquí la nota en Resumen de Noticias del Ministerio Público Fiscal
En el blog tenemos este posteo sobre qué es conducción temeraria
El 27 de marzo pasado planteamos cuál es el contexto penal comparado que explica la necesidad de esa figura en la Argentina. Porque efectivamente las penas que se aplican en Italia, Canadá o Chile, por citar solo los ejemplos de la nota de opinión que publicamos en Télam, son muy superiores a las que tiene el código penal argentina. Conversamos con Carolina Figueroa, presidenta de la Fundación Emilia. y advertimos las diferencias en la administración de justicia para delitos viales entre Chile y la Argentina. Mucho que conocer, compartir y superar.

En un país. como es el nuestro, que padece de Injusticia, y de figuras tramposas como la Probation, proponemos ACUSAR CON LA FIGURA DE CONDUCTA TEMERARIA. 



jueves, 29 de marzo de 2018

CONDUCCIÓN TEMERARIA EN EL RÍO.

Presentamos esta excelente nota de Jorge Ossona que publicó Infobae y que su autor cedió para el blog de ACTIVVAS.
Estamos agradecidos y a la vez estremecidos porque la violencia vial golpea también en los ríos del Delta. Y como dice Ossona forma parte de un profundo problema cultural.

NO OLVIDAMOS A TAMARA SUETTA, VÍCTIMA DE UN CONDUCTOR TEMERARIO QUE PILOTEABA A GRAN VELOCIDAD Y CHOCÓ SU LANCHA Y LA MATÓ. TAMARA TENÍA 25 AÑOS.



Aquí va :


El descontrol en los ríos del Delta: un problema cultural profundo
Jorge Ossona
Historiador. CPA
Suele decirse que Buenos Aires vive a espaldas del majestuoso Rio de la Plata. Tanto, como respecto de su Delta del Paraná; una de las maravillas naturales a escala planetaria y un pulmón eclógico invalorable para la ciudad y su conurbano norte.
La historia de nuestro Delta bonaerense constituye una aventura rica en viscitudes escasamente historiada. Reducto de descanso y distracción deportiva de las clases altas, se abrió a las clases medias populares a partir de los años 40 merced a la diseminación de recreos, hosterías y líneas de lanchas colectivas. Simultáneamente, las grandes quintas primigenias fueron loteadas en terrenos en donde esforzados inmigrantes europeos nostálgicos de algunos paisajes de su tierra edificaron viviendas de calidad variable reconocidas como “islas”.
Hasta fines de los 60, el Delta fue también un vergel productivo de frutas, maderas y mimbres. Una conjunción de accidentes climáticos y promociones regionales discrecionales fue desde entones desvaneciéndolo y acentuando su perfil primordialmente turístico. Hoy por hoy, solo provee madera no siempre explotada de acuerdo a las mejores prácticas de preservación y reproducción pues abundan las bandas de piratas depredadores organizados al calor cómplice de regiones de las burocracias comunales.
El Delta contiene una humanidad local tan densa y heterogénea como sacrificada en su lucha cotidiana contra vientos, lluvias y mareas. Un estilo de vida cuyos rigores fueron bien ilustrados por la memorable película “Los Isleros” protagonizada por Tita Merello y Arturo Garcia Buhr en los 50. Los ciclos económicos diabólicos de nuestra historia reciente han motivado un proceso de irrefrenable emigración; sobre todo de jóvenes. No obstante, hasta hace poco turistas e isleños convivieron armoniosamente solidarizados por el descanso al aire libre de unos y las necesidades de subsistencia de los otros.
Pero la  decadencia cultural que afecta a amplios sectores de nuestra sociedad durante las últimas décadas ha impactado con particular intensidad esa convivencia. Desde aproximadamente los 90, y merced a la retardada extensión de servicios públicos como la red eléctrica y de telefonía en sus zonas más alejadas, irrumpió un segmento “snob” de nuevos ricos investidos de hábitos bien distintos a los de las generaciones anteriores.
Introdujeron en la isla la cultura del “reviente” consistente en las grandes fiestas los fines de semana con música a altos volúmenes debidamente regadas por un consumo generoso de alcohol y de drogas de diversa índole. Impúdica e impunemente, suelen exhibir sus proezas acuáticas, a veces rayanas en la obscenidad, por las redes sociales. Los conflictos con estos nuevos parvenus  han motivado también la emigración de miles de vecinos antiguos hartos de conflictos y litigios que han desnaturalizado al Tigre como zona de descanso, disfrute familiar y desalienación.
Como no podía ser de otra manera, esta torsión se reproduce ampliadamente en el transito fluvial. El descontrol se expresa bajo la forma de la ignorancia más  supina de los códigos de navegación como las velocidades moderadas en ríos de alta circulación comercial y arroyos de dimensiones estrechas.
Las señas corporales solicitando la disminución de la marcha ante el desembarco o el estacionamiento de lanchas de aprovisionamiento suele suscitar entre la indiferencia y la burla; sobre todo de los timoneles de yates y cruceros, aunque también de lanchas de menor porte. A ello se suman otras “pestes” colaterales de última generación como el uso irresponsable de motos de agua –a veces, por menores- o las prácticas de sky en ríos no habilitados.
Las colisiones entre embarcaciones o aun de estas contra los muelles han devenido en moneda corriente; convirtiendo al sano deporte de navegar en un ejercicio peligroso. Desgraciadamente, su difusión es solo esporádicamente recolectada por los grandes medios a raíz de tragedias como la que le costó la vida a una joven vecina durante el último fin de semana.
Mientras tanto, isleños, comerciantes y vecinos civilizados deben soportar estoicamente los desbordes de gente tan “alegre y divertida” como beligerante en la defensa de sus “derechos” ante la más mínima demanda de respeto por parte de aquellos que ven avasallados los suyos. Los accidentes acuáticos, entonces, son solo la consecuencia de un problema cultural más profundo solo corregibles mediante un compromiso más incisivo por parte de las autoridades públicas como la Prefectura, la Policía y  los municipios.
Solo así será posible devolverle a nuestro Delta esa paz que fue le fue emblemática para sucesivas generaciones de argentinos de bien y de todas las extracciones sociales.

lunes, 5 de marzo de 2018

UNA SENTENCIA QUE NO OLVIDAREMOS

 

No olvidaremos a Julio Carballo y a Andrea su esposa. Julio, hermano de Adolfo, contactó a Usina de Justicia y a ACTIVVAS, pidiendo ayuda, desolado ante la imposibilidad de querellar como familia porque malos abogados les habían cajoneado el expediente. Así empezamos a actuar con el Amicus Curiae que preparó el Dr. Hugo Martínez.
No olvidaremos el llanto de Patricia madre de Thomas, y esposa de Adolfo al escuchar la condena a Asmundo.
No olvidaremos el grito desgarrado de la madre de Adolfo y abuela de Thomás al concluir el alegato de la defensa.
No olvidaremos la presencia de las hermanas de Adolfo, tías de Thomás.
No olvidaremos el grupo unido de amigos que rodearon a Patricia. 
No olvidaremos la alegría que tuvimos cuando el Tribunal aceptó el Amicus. Y las palabras de beneplácito del fiscal. Algo novedoso, nunca ví uno, nos dijo.

Por todo esto, nos decidimos:

EN ACTIVVAS ESTAMOS PREPARANDO UNA GUÍA PENAL QUE EMPODERE A LAS VÍCTIMAS VIALES.

9 AÑOS PARA ASMUNDO QUIEN EMBISTIÓ Y MATÓ A ADOLFO Y A THOMÁS.
ES POCO!! ESCUCHO DECIR . Y ME DOY CUENTA QUE QUIEN LO DICE NO SABE QUE EN NUESTRO PAÍS NO HAY PRESOS POR TRÁNSITO.  NADIE VA NUNCA PRESO POR MATAR AL VOLANTE!!!. LAS PERSONAS INDIGNADAS POR EL MONTO DE LA PENA, NO LO SABEN. BUENO QUE SE DESPIERTEN Y VEAN EN QUÉ ARGENTINA VIVEN.

NUESTRO TRAJINAR POR LOS JUZGADOS ACOMPAÑANDO LAS CAUSAS Y LOS JUICIOS NOS HAN PERMITIDO ADVERTIR VARIAS DE LAS TRAMPAS QUE ESCONDE NUESTRO PÉSIMO SISTEMA DE ADMINISTRACIÓN JUDICIAL QUE SIEMPRE, SIEMPRE, PERJUDICA A LA VÍCTIMA VIAL.

POR TODO LO DICHO HOY NOS CONGRATULAMOS DE UNA CONDENA EFECTIVA PARA UN CONDUCTOR QUE VIOLANDO TODAS LAS REGLAS DE CUIDADO, LE ARRANCÓ LA VIDA A DOS PERSONAS, PADRE E HIJO: ADOLFO Y THOMÁS CARBALLO.

NO OLVIDAMOS.



El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº 20, dictó 9 años para Juan José Asmundo, quien el 18 de septiembre de 2016, en estado de ebriedad y a alta velocidad, pasó un semáforo en rojo y embistió el vehículo en el que se encontraban Adolfo y Thomas Carballo. Padre e hijo, ambos perdieron al vida. Desde ACTIVVAS con Usina de Justicia actuamos como "Amicus Curiae" ("Amigos del Tribunal). Nuestro rol en el juicio se estrenó bien: con una sentencia que sienta precedente.

Para leer más repercusiones ver Nota de Clarín



Hoy Esperamos Sentencia por las muertes de Adolfo y Thomás Carballo



GACETILLA

SE CONOCERÁ HOY LA SENTENCIA EN EL JUICIO CONTRA EL CAMIONERO ACUSADO DE EMBESTIR UN AUTO Y MATAR A SUS DOS OCUPANTES, UN PADRE CON SU HIJO.

Concluida la etapa de alegatos el 28 de febrero pasado, el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº20, integrado por los jueces Patricia Mallo, Sabrina Namer, y Pablo Laufer, darán a conocer, hoy a las 11, la sentencia contra el imputado Juan José Asmundo, quien el 19 de septiembre de 2016, en estado de ebriedad y a alta velocidad, pasó un semáforo en rojo y embistió el vehículo en el que se encontraban Adolfo y Thomas Carballo.
El luctuoso episodio se produjo en la intersección de Tinogasta e Irigoyen en el barrio porteño de Villa Real. El camión arrastró cuarenta metros al vehículo, que quedó sobre la calle Irigoyen al 2243. Adolfo murió en el momento mientras que su hijo falleció camino al hospital Vélez Sarsfield. 
En relación con las penas solicitadas, el fiscal general Carlos Gamallo, pidió 12 años con la tipificación de doble homicidio simple con dolo eventual, mientras que la defensa del imputado -con la tipificación de la culpa- pidió o la inimputalidad de su representado, o la pena mínima de 2 años.
En el marco del juicio, ACTIVVAS, Asociación Civil contra la Violencia Vial, junto con la asociación Usina de Justicia, actúan bajo la figura de “Amicus Curiae” (amigo de la Corte o amigo del Tribunal), petición que fue requerida y aceptada oportunamente.
Cómo fueron los hechos:
El 18 de septiembre de 2016, Juan José Asmundo, de 36 años, manejaba su camión Freeline por la calle Irigoyen en dirección a la avenida General Paz, en Villa Real. Según el requerimiento de elevación a juicio, realizado por el fiscal Marcelo Roma, lo hacía a “alta velocidad, cruzando semáforos en rojo y habiendo ingerido alcohol previamente”. Cerca de las 22.40, al atravesar la calle Tinogasta, Asmundo embistió el automóvil Volkswagen Bora donde viajaban Adolfo Carballo y su hijo Thomas, de 17 años, quienes tenían la luz verde para cruzar. El camión arrastró cuarenta metros el vehículo, que quedo sobre la calle Irigoyen al 2243. Adolfo murió en el momento mientras que su hijo falleció camino al hospital Vélez Sarsfield.
AMICUS CURIAE:
"ACTIVVAS y Usina de Justicia, pidieron a los magistrados:
Estamos presentes frente a este Tribunal porque la Vida Vale, es un bien absoluto, nuestro valor más preciado, nuestro principal derecho humano porque somos seres libres y responsables de cumplir con su sagrado deber de cuidado.
Adolfo y Thomas no están ausentes por propia voluntad en esta Sala de Audiencias. Sufrieron una muerte violenta, traumática, que no propiciaron de ninguna manera.  Padre e hijo fueron arrancados violentamente de sus vidas. Víctimas inocentes, ausentes a perpetuidad, no pudieron defenderse del mal que les hizo el imputado y no pueden alzar su voz ante este Tribunal de Juicio.  
Pero ustedes que son jueces, si pueden oírlos. Los cuerpos destrozados de Adolfo y de Thomas hablan, al igual que hablaron los testigos de la violenta embestida que produjo el imputado.
Sus familias vivirán con el dolor de sus muertes para siempre y como la vida siempre se honra, los recordarán con amor, memoria y verdad. pero están aquí para pedir justicia.
Pero están aquí para pedir justicia porque es el último derecho humano que les queda a las víctimas.
Estamos convencidos que el perdón, el arrepentimiento, son nociones éticas y hasta religiosas que acontecen en la intimidad de la conciencia. Pero de los jueces se espera administrar justicia y ofrecer a la sociedad una sentencia útil."

jueves, 1 de febrero de 2018

La equidad vial es una cuestión de salud y de justicia social porque los más vulnerados son los pobres.

Detrás de cada choque, atropello, embestida, vuelco, además de la impericia personal, de la negligencia individual y de la violencia al volante, también hay una línea que marca la diferencia de clases sociales. Los jóvenes son quienes más mueren o matan en las rutas o calles de nuestras ciudades, y lo sabemos por las estadísticas, que son al respecto universales. 
Sin embargo cuando se analizan las cifras, pocas veces se subraya el origen social de las víctimas, y claro esto no se visibiliza porque el paradigma de la "accidentalidad vial" no lo mira, pero cuando pensamos la seguridad vial como un derecho humano, entonces sí comienza a tener interés e importancia la cuestión de la equidad vial como cuestión de salud pública y de igualdad social. 

Con mucho gusto les presentamos un resumen de este excelente y reciente artículo de fondo del diario Le Monde. Compartimos las ideas que plantea aún cuando la realidad que analiza sea mucho mejor y menos desigual que la nuestra. La traducción a cargo de Hilda García. 


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Le Monde. Enero  2018.
Matthieu Grossetête

“Si para salvar vidas hay que ser impopular, entonces seré impopular”. Con esta temeraria afirmación el primer ministro francés Édouard Philippe anunció diversas medidas para luchar contra la mortalidad en las rutas, que aumenta sin cesar en Francia desde 2014. La más controvertida es la disminución de la velocidad máxima a 80 km en las rutas departamentales, donde se dan la mayoría de las muertes. En realidad, los poderes públicos tienen la costumbre de incriminar las conductas individuales: corresponde a cada uno la tarea de refrenar sus impulsos al volante, no beber, usar el cinturón de seguridad, respetar la velocidad máxima, etc. Nadie piensa que un acto tan personal como conducir un vehículo puede conectarse con el tema de las desigualdades sociales, y que el aumento del número de muertos pueda originarse en la precarización de las clases populares.
Con las vacaciones el tema de la seguridad vial se actualiza: el gobierno multiplica entonces los consejos, tales como no conducir rápido, descansar, usar el cinturón, etc. Pero al hacer foco en el comportamiento individual de los conductores se olvidan las causas profundas de la mortalidad en las rutas.
Frente a este fenómeno la actitud de los poderes públicos es apelar a la conciencia de cada ciudadano para lograr la disminución del número de víctimas. Sin embargo un siniestro vial obedece en la inmensa mayoría de los casos a regularidades estadísticas y es consecuencia previsible (independientemente de su carácter singular) de determinaciones colectivas. Es un hecho social que trasciende las reacciones voluntarias de los individuos.
Desde hace décadas los expertos de los sucesivos gobiernos en Francia focalizan el fenómeno de la mortalidad en el hecho de que en su mayoría se trata de víctimas jóvenes, a las que se atribuye el gusto por el riesgo y las altas velocidades. Pero la edad no altera en lo más mínimo el hecho de las diferencias sociales. El 38% de los muertos tenían menos de 30 años, pero esa cifra se elevaba al 50% en las clases obreras.
¿Quiere decir esto que los ejecutivos son más prudentes al volante? Obviamente no.
Los representantes de las clases humildes mueren muchas veces en episodios en los que no hay un tercero implicado. En otras palabras, es evidente que ellos no son peligrosos, sino que están en peligro. Son más vulnerables. Los implicados en homicidios en rutas provenientes del grupo de ejecutivos, profesionales o intelectuales siempre comparecen en juicio en mayor número que los de clases menos favorecidas. Esto se debe a que sus vehículos cuentan con sistemas de protección muy desarrollados (airbags, sistemas de frenos, cabinas reforzadas) que les permiten un alto porcentaje de sobrevida en relación a los demás. Muchos jueces establecen una correlación entre la riqueza de los inculpados, la potencia de sus vehículos y el sentimiento de omnipotencia que experimentan en el espacio público en detrimento de los usuarios más vulnerables (autos pequeños, ciclistas, peatones, etc). A pesar de esto, los implicados de clases más favorecidas tienen el beneficio de una cierta clemencia: frente al mismo costo humano y con circunstancias agravantes equivalentes, las personas pertenecientes a una clase humilde reciben una pena media de 6 meses de prisión efectiva, según indica la ley, es decir el doble de lo que en promedio reciben los ejecutivos, profesionales, industriales e intelectuales.
La mayor duración del tiempo de pena para los implicados de clases humildes se debe también a que en su mayoría son solteros. En efecto, los jueces son sensibles al hecho de que el acusado tenga una familia a cargo.
Más allá de la desigualdad en el nivel de seguridad de los vehículos, la mortalidad vial aparece como una inesperada consecuencia de la evolución de la urbanización y de la estratificación. Las clases populares quedan cada vez más relegadas con respecto a los lugares de trabajo, lo cual multiplica sus tiempos de desplazamiento, y por ende los riesgos a los que se exponen por permanecer más tiempo en el espacio público. Los usuarios más beneficiados son aquellos que viajan menos a sus lugares de trabajo, en vehículos más seguros o utilizando infraestructuras más desarrolladas, pagando un peaje por ejemplo.
Por todo esto el “accidente” será el resultado de la exposición desigual a los riesgos, que hace de los desfavorecidos un grupo especialmente vulnerable. La falta de estímulos, la soledad, la precarización que sufren en varios niveles de su vida hacen que los jóvenes de las clases humildes reduzcan su horizonte temporal y acentúen el imperativo del goce inmediato, ya que el futuro no está asegurado para ellos. Estas conductas aumentan el riesgo de vida en las rutas.
Muchos funcionarios franceses detectan con este estado de cosas, pero la jerarquía administrativa no escucha sus alertas. Ellos ven con claridad que quien se encuentra en una posición socioeconómica de vulnerabilidad es más propenso a convertirse en víctima. Y se quejan de que los poderes públicos no reconocen este problema. La ignorancia abona el status quo. Nuestra visión es original pero “políticamente incorrecta”, dicen. Según sus superiores, operar con el presupuesto del las “clases sociales” es un abordaje pasado de moda.
La visión del problema de la accidentología vial como un asunto de particulares es mucho más cómoda, y no implica una crítica a los poderosos actores de este tema: las grandes automotrices, los productores de alcohol, las aseguradoras o el Estado.
Además, contrariamente a la confrontación de las causas profundas, la estigmatización de los conductores irresponsables puede convertirse fácilmente en objeto de cálculo y de gobierno, ya que es muy propicia a la inmediatez de la mediatización y de la evaluación pública, y se inserta en la visión liberal del individualismo, en el que cada uno se hace cargo de lo que hace.
Un conocimiento real de las desigualdades viales tendría un alcance estratégico y permitiría orientar mejor las políticas públicas y evitar numerosos siniestros viales.
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viernes, 5 de enero de 2018

CUANDO LA CALLE ERA NUESTRA


LOS GRANDES PINTORES RENOIR Y PISARRO NOS RECUERDAN EN DOS CUADROS EXTRAORDINARIOS LO QUE SIGNIFICÓ LA LLEGADA DEL RODADO MOTOR QUE EXPULSÓ A LOS PEATONES DE LAS CALLES PARA SIEMPRE. 

Observenlas con atención. Las convivencia era entonces posible en un espacio público compartido con los carros tirados por caballos. Son escenas vivas, sin amenaza para el peatón.



Auguste Renoir, Le Pont Neuf. 1872


 Camille Pissarro, Boulevard des Italiens. 1897
 
 


domingo, 12 de noviembre de 2017

Qué es la Conducción Temeraria









Cuando pienso en un conductor temerario pienso en el homicida de mi hijo Manuel Lischinsky. Hoy, 12 de noviembre, Manu hubiera cumplido 30 años. Murió a los 18, evitando con un gesto de los brazos que el auto descontrolado que se les venía encima atropellara también a su amigos. El joven que lo manejaba tenía 20 años y ya era un violento vial.
El conductor temerario no es un figura desconocida para mí. Salen pisando el acelerador y quemando gomas, y se jactan haciendo “finitos” o sea rozando a sus potenciales víctimas con total impunidad. Cuando clavan los frenos nunca es para dejar pasar a un peatón, violan sitemáticamente la luz roja y la velocidad máxima. Esos conductores no son estereotipos de ficción. Son personas reales que combinan en distinto grado las transgresiones arriba mencionadas con el consumo de alcohol y o de drogas. Son conocidas en su barrios y señaladas por los vecinos que ya saben quiénes son los agresivos al volante de la cuadra. Habitualmente se trata de varones, aunque también hay mujeres con esta conducta temeraria. En todas las circunstancias se jactan de sus malas acciones inclusive frente a un control de tránsito. La ley no es para ellos y se victimizan inmediatamente si los detienen.
Todas las madres que hemos escuchado en ACTIVVAS nos han brindado testimonios de dolor y desgarro por la ausencia de un mínimo gesto de arrepentimiento de parte de los victimarios que se desculpabilizan aduciendo “un accidente”. Eso mismo sucedió con el asesino de mi hijo y el único gesto de sus padres fue exigirle al juzgado la devolución del auto, que obviamente fue denegada. Detrás de cada conductor temerario, su familia o su entorno, está dispuesto a borrar las huellas que lo incrimina.
Prevenir, es evitar. Por eso es imperioso tener una figura penal que les impida continuar atropellando vidas. La justicia debe poder detenerlos antes de que hieran, mutilen o maten. No basta con los controles policiales si no hay sanciones directas y efectivas que los disuadan y los obliguen a vivir bajo el imperio de la ley.  
Por eso pedimos penas de cárcel para estos conductores que a lo mejor no son asesinos, pero conducen como tales.      



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