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- Nuestra Asociación tiene como objetivo realizar acciones con prácticas sustentables que reduzcan la inseguridad vial y las violencias conexas a ella. Queremos motivar la toma de conciencia ciudadana e impulsar una agenda de prioridades en los órganos de decisión pública.
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lunes, 5 de marzo de 2018
UNA SENTENCIA QUE NO OLVIDAREMOS
No olvidaremos a Julio Carballo y a Andrea su esposa. Julio, hermano de Adolfo, contactó a Usina de Justicia y a ACTIVVAS, pidiendo ayuda, desolado ante la imposibilidad de querellar como familia porque malos abogados les habían cajoneado el expediente. Así empezamos a actuar con el Amicus Curiae que preparó el Dr. Hugo Martínez.
No olvidaremos el llanto de Patricia madre de Thomas, y esposa de Adolfo al escuchar la condena a Asmundo.
No olvidaremos el grito desgarrado de la madre de Adolfo y abuela de Thomás al concluir el alegato de la defensa.
No olvidaremos la presencia de las hermanas de Adolfo, tías de Thomás.
No olvidaremos el grupo unido de amigos que rodearon a Patricia.
No olvidaremos la alegría que tuvimos cuando el Tribunal aceptó el Amicus. Y las palabras de beneplácito del fiscal. Algo novedoso, nunca ví uno, nos dijo.
Por todo esto, nos decidimos:
EN ACTIVVAS ESTAMOS PREPARANDO UNA GUÍA PENAL QUE EMPODERE A LAS VÍCTIMAS VIALES.
9 AÑOS PARA ASMUNDO QUIEN EMBISTIÓ Y MATÓ A ADOLFO Y A THOMÁS.
ES POCO!! ESCUCHO DECIR . Y ME DOY CUENTA QUE QUIEN LO DICE NO SABE QUE EN NUESTRO PAÍS NO HAY PRESOS POR TRÁNSITO. NADIE VA NUNCA PRESO POR MATAR AL VOLANTE!!!. LAS PERSONAS INDIGNADAS POR EL MONTO DE LA PENA, NO LO SABEN. BUENO QUE SE DESPIERTEN Y VEAN EN QUÉ ARGENTINA VIVEN.
NUESTRO TRAJINAR POR LOS JUZGADOS ACOMPAÑANDO LAS CAUSAS Y LOS JUICIOS NOS HAN PERMITIDO ADVERTIR VARIAS DE LAS TRAMPAS QUE ESCONDE NUESTRO PÉSIMO SISTEMA DE ADMINISTRACIÓN JUDICIAL QUE SIEMPRE, SIEMPRE, PERJUDICA A LA VÍCTIMA VIAL.
POR TODO LO DICHO HOY NOS CONGRATULAMOS DE UNA CONDENA EFECTIVA PARA UN CONDUCTOR QUE VIOLANDO TODAS LAS REGLAS DE CUIDADO, LE ARRANCÓ LA VIDA A DOS PERSONAS, PADRE E HIJO: ADOLFO Y THOMÁS CARBALLO.
NO OLVIDAMOS.
El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº 20, dictó 9 años para Juan José Asmundo, quien el 18 de septiembre de 2016, en estado de ebriedad y a alta velocidad, pasó un semáforo en rojo y embistió el vehículo en el que se encontraban Adolfo y Thomas Carballo. Padre e hijo, ambos perdieron al vida. Desde ACTIVVAS con Usina de Justicia actuamos como "Amicus Curiae" ("Amigos del Tribunal). Nuestro rol en el juicio se estrenó bien: con una sentencia que sienta precedente.
Para leer más repercusiones ver Nota de Clarín
Hoy Esperamos Sentencia por las muertes de Adolfo y Thomás Carballo
GACETILLA
SE
CONOCERÁ HOY LA SENTENCIA EN EL JUICIO CONTRA EL CAMIONERO ACUSADO DE EMBESTIR
UN AUTO Y MATAR A SUS DOS OCUPANTES, UN PADRE CON SU HIJO.
Concluida
la etapa de alegatos el 28 de febrero pasado, el Tribunal Oral en lo Criminal y
Correccional Nº20, integrado por los jueces Patricia Mallo, Sabrina Namer,
y Pablo Laufer, darán a conocer, hoy a las 11, la sentencia contra
el imputado Juan José Asmundo, quien el 19 de septiembre de 2016, en estado de
ebriedad y a alta velocidad, pasó un semáforo en rojo y embistió el vehículo en
el que se encontraban Adolfo y Thomas Carballo.
El luctuoso episodio se produjo en la intersección de Tinogasta e
Irigoyen en el barrio porteño de Villa Real. El camión arrastró
cuarenta metros al vehículo, que quedó sobre la calle Irigoyen al 2243. Adolfo
murió en el momento mientras que su hijo falleció camino al hospital Vélez
Sarsfield.
En
relación con las penas solicitadas, el fiscal general Carlos Gamallo, pidió 12
años con la tipificación de doble homicidio simple con dolo eventual, mientras
que la defensa del imputado -con la tipificación de la culpa- pidió o la
inimputalidad de su representado, o la pena mínima de 2 años.
En el
marco del juicio, ACTIVVAS, Asociación Civil contra la Violencia Vial, junto
con la asociación Usina de Justicia, actúan bajo la figura de “Amicus
Curiae” (amigo de la Corte o amigo del Tribunal),
petición que fue requerida y aceptada oportunamente.
Cómo
fueron los hechos:
El 18 de
septiembre de 2016, Juan José Asmundo, de 36 años, manejaba su camión Freeline
por la calle Irigoyen en dirección a la avenida General Paz, en Villa Real.
Según el requerimiento de elevación a juicio, realizado por el fiscal Marcelo
Roma, lo hacía a “alta velocidad, cruzando semáforos en rojo y habiendo
ingerido alcohol previamente”. Cerca de las 22.40, al atravesar la calle
Tinogasta, Asmundo embistió el automóvil Volkswagen Bora donde viajaban Adolfo
Carballo y su hijo Thomas, de 17 años, quienes tenían la luz verde para cruzar.
El camión arrastró cuarenta metros el vehículo, que quedo sobre la calle
Irigoyen al 2243. Adolfo murió en el momento mientras que su hijo falleció
camino al hospital Vélez Sarsfield.
AMICUS
CURIAE:
"ACTIVVAS
y Usina de Justicia, pidieron a los magistrados:
Estamos
presentes frente a este Tribunal porque la Vida Vale, es un bien absoluto,
nuestro valor más preciado, nuestro principal derecho humano porque somos seres
libres y responsables de cumplir con su sagrado deber de cuidado.
Adolfo y
Thomas no están ausentes por propia voluntad en esta Sala de Audiencias.
Sufrieron una muerte violenta, traumática, que no propiciaron de ninguna
manera. Padre e hijo fueron arrancados violentamente de sus vidas.
Víctimas inocentes, ausentes a perpetuidad, no pudieron defenderse del mal que
les hizo el imputado y no pueden alzar su voz ante este Tribunal de Juicio.
Pero
ustedes que son jueces, si pueden oírlos. Los cuerpos destrozados de Adolfo y
de Thomas hablan, al igual que hablaron los testigos de la violenta embestida
que produjo el imputado.
Sus
familias vivirán con el dolor de sus muertes para siempre y como la vida
siempre se honra, los recordarán con amor, memoria y verdad. pero están aquí
para pedir justicia.
Pero
están aquí para pedir justicia porque es el último derecho humano que les queda
a las víctimas.
Estamos
convencidos que el perdón, el arrepentimiento, son nociones éticas y hasta
religiosas que acontecen en la intimidad de la conciencia. Pero de los jueces
se espera administrar justicia y ofrecer a la sociedad una sentencia
útil."
jueves, 1 de febrero de 2018
La equidad vial es una cuestión de salud y de justicia social porque los más vulnerados son los pobres.
Detrás de cada choque, atropello, embestida, vuelco, además de la impericia personal, de la negligencia individual y de la violencia al volante, también hay una línea que marca la diferencia de clases sociales. Los jóvenes son quienes más mueren o matan en las rutas o calles de nuestras ciudades, y lo sabemos por las estadísticas, que son al respecto universales.
Sin embargo cuando se analizan las cifras, pocas veces se subraya el origen social de las víctimas, y claro esto no se visibiliza porque el paradigma de la "accidentalidad vial" no lo mira, pero cuando pensamos la seguridad vial como un derecho humano, entonces sí comienza a tener interés e importancia la cuestión de la equidad vial como cuestión de salud pública y de igualdad social.
Con mucho gusto les presentamos un resumen de este excelente y reciente artículo de fondo del diario Le Monde. Compartimos las ideas que plantea aún cuando la realidad que analiza sea mucho mejor y menos desigual que la nuestra. La traducción a cargo de Hilda García.
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Sin embargo cuando se analizan las cifras, pocas veces se subraya el origen social de las víctimas, y claro esto no se visibiliza porque el paradigma de la "accidentalidad vial" no lo mira, pero cuando pensamos la seguridad vial como un derecho humano, entonces sí comienza a tener interés e importancia la cuestión de la equidad vial como cuestión de salud pública y de igualdad social.
Con mucho gusto les presentamos un resumen de este excelente y reciente artículo de fondo del diario Le Monde. Compartimos las ideas que plantea aún cuando la realidad que analiza sea mucho mejor y menos desigual que la nuestra. La traducción a cargo de Hilda García.
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Le Monde. Enero 2018.
Matthieu Grossetête
“Si
para salvar vidas hay que ser impopular, entonces seré impopular”. Con esta
temeraria afirmación el primer ministro francés Édouard Philippe anunció
diversas medidas para luchar contra la mortalidad en las rutas, que aumenta sin
cesar en Francia desde 2014. La más controvertida es la disminución de la
velocidad máxima a 80 km en las rutas departamentales, donde se dan la mayoría
de las muertes. En realidad, los poderes públicos tienen la costumbre de
incriminar las conductas individuales: corresponde a cada uno la tarea de refrenar
sus impulsos al volante, no beber, usar el cinturón de seguridad, respetar la
velocidad máxima, etc. Nadie piensa que un acto tan personal como conducir un
vehículo puede conectarse con el tema de las desigualdades sociales, y que el
aumento del número de muertos pueda originarse en la precarización de las
clases populares.
Con
las vacaciones el tema de la seguridad vial se actualiza: el gobierno
multiplica entonces los consejos, tales como no conducir rápido, descansar,
usar el cinturón, etc. Pero al hacer foco en el comportamiento individual de
los conductores se olvidan las causas profundas de la mortalidad en las rutas.
Frente
a este fenómeno la actitud de los poderes públicos es apelar a la conciencia de
cada ciudadano para lograr la disminución del número de víctimas. Sin embargo
un siniestro vial obedece en la inmensa mayoría de los casos a regularidades
estadísticas y es consecuencia previsible (independientemente de su carácter
singular) de determinaciones colectivas. Es un hecho social que trasciende las
reacciones voluntarias de los individuos.
Desde
hace décadas los expertos de los sucesivos gobiernos en Francia focalizan el
fenómeno de la mortalidad en el hecho de que en su mayoría se trata de víctimas
jóvenes, a las que se atribuye el gusto por el riesgo y las altas velocidades.
Pero la edad no altera en lo más mínimo el hecho de las diferencias sociales.
El 38% de los muertos tenían menos de 30 años, pero esa cifra se elevaba al 50%
en las clases obreras.
¿Quiere
decir esto que los ejecutivos son más prudentes al volante? Obviamente no.
Los
representantes de las clases humildes mueren muchas veces en episodios en los
que no hay un tercero implicado. En otras palabras, es evidente que ellos no
son peligrosos, sino que están en peligro. Son más vulnerables. Los implicados
en homicidios en rutas provenientes del grupo de ejecutivos, profesionales o
intelectuales siempre comparecen en juicio en mayor número que los de clases
menos favorecidas. Esto se debe a que sus vehículos cuentan con sistemas de
protección muy desarrollados (airbags, sistemas de frenos, cabinas reforzadas)
que les permiten un alto porcentaje de sobrevida en relación a los demás.
Muchos jueces establecen una correlación entre la riqueza de los inculpados, la
potencia de sus vehículos y el sentimiento de omnipotencia que experimentan en
el espacio público en detrimento de los usuarios más vulnerables (autos
pequeños, ciclistas, peatones, etc). A pesar de esto, los implicados de clases
más favorecidas tienen el beneficio de una cierta clemencia: frente al mismo
costo humano y con circunstancias agravantes equivalentes, las personas
pertenecientes a una clase humilde reciben una pena media de 6 meses de prisión
efectiva, según indica la ley, es decir el doble de lo que en promedio reciben
los ejecutivos, profesionales, industriales e intelectuales.
La
mayor duración del tiempo de pena para los implicados de clases humildes se
debe también a que en su mayoría son solteros. En efecto, los jueces son
sensibles al hecho de que el acusado tenga una familia a cargo.
Más
allá de la desigualdad en el nivel de seguridad de los vehículos, la mortalidad
vial aparece como una inesperada consecuencia de la evolución de la
urbanización y de la estratificación. Las clases populares quedan cada vez más
relegadas con respecto a los lugares de trabajo, lo cual multiplica sus tiempos
de desplazamiento, y por ende los riesgos a los que se exponen por permanecer
más tiempo en el espacio público. Los usuarios más beneficiados son aquellos
que viajan menos a sus lugares de trabajo, en vehículos más seguros o
utilizando infraestructuras más desarrolladas, pagando un peaje por ejemplo.
Por
todo esto el “accidente” será el resultado de la exposición desigual a los
riesgos, que hace de los desfavorecidos un grupo especialmente vulnerable. La
falta de estímulos, la soledad, la precarización que sufren en varios niveles
de su vida hacen que los jóvenes de las clases humildes reduzcan su horizonte
temporal y acentúen el imperativo del goce inmediato, ya que el futuro no está
asegurado para ellos. Estas conductas aumentan el riesgo de vida en las rutas.
Muchos
funcionarios franceses detectan con este estado de cosas, pero la jerarquía
administrativa no escucha sus alertas. Ellos ven con claridad que quien se
encuentra en una posición socioeconómica de vulnerabilidad es más propenso a
convertirse en víctima. Y se quejan de que los poderes públicos no reconocen
este problema. La ignorancia abona el status quo. Nuestra visión es original
pero “políticamente incorrecta”, dicen. Según sus superiores, operar con el
presupuesto del las “clases sociales” es un abordaje pasado de moda.
La
visión del problema de la accidentología vial como un asunto de particulares es
mucho más cómoda, y no implica una crítica a los poderosos actores de este
tema: las grandes automotrices, los productores de alcohol, las aseguradoras o el
Estado.
Además,
contrariamente a la confrontación de las causas profundas, la estigmatización
de los conductores irresponsables puede convertirse fácilmente en objeto de
cálculo y de gobierno, ya que es muy propicia a la inmediatez de la
mediatización y de la evaluación pública, y se inserta en la visión liberal del
individualismo, en el que cada uno se hace cargo de lo que hace.
Un
conocimiento real de las desigualdades viales tendría un alcance estratégico y
permitiría orientar mejor las políticas públicas y evitar numerosos siniestros
viales.
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Etiquetas:
accidentología,
ACTIVVAS,
Derechos Humanos.,
Equidad Vial,
Francia,
Le Monde,
pobres más vulnerados,
víctimas viales,
violencia vial
domingo, 7 de febrero de 2016
LA LEY DEL MÁS FUERTE DOMINA TODAVÍA
Nota en Diario Clarín de Buenos Aires: 7 de febrero de 2016: No existe voluntad de penalizar el delito vial,
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